Black Mirror y nuestras impresiones sobre la nueva temporada

BLACK MIRROR Y LA MANO QUE PULSA EL BOTÓN

HEMOS VISTO LA NUEVA TEMPORADA DE BLACK MIRROR EN NETFLIX Y NOS HA HECHO REFLEXIONAR SOBRE ALGUNAS CUESTIONES

 

Se nos hizo un poco tarde cuando vimos el último capítulo que nos quedaba por ver de la nueva temporada de Black Mirror (tras el pertinente maratón de tres capítulos seguidos, claro); Así que la digestión de tantos conceptos la hicimos en ese momento de irse a dormir y consulta con la almohada.

Siempre nos ha atraído mucho el concepto de la serie; ojo, no quiere decir esto que nos encante o no... el formato de episodios independientes tiene como resultado que uno de otro puede ser muy diferente en muchos aspectos, lo que hace que hablar de Black Mirror sea inevitablemente hablar de un producto irregular por definición. A lo que nos referimos es ese desafío tecnológico que propone siempre en el que la tecnología aparece como un personaje más que será quien catalice la historia.

Pero aquí vienen las primeras impresiones. A pesar de esa mentalidad tan Europea de, ojo, la tecnología es muy peligrosa, que siempre nos ha molestado un poco por parte de la serie, tras varias temporadas te das cuenta de que siempre hay un factor común origen de la perversión, el fallo o la depravación de esa tecnología: un humano.

Hay un tendencia común en los distintos episodios; una tecnología que ha cambiado nuestra forma de relacionarnos, con el mundo y entre nosotros, y alguien que hace un mal uso, provoca una desviación de la función visionaria de la herramienta o aprovecha sus características para usarla contra otros.

La almohada, a partir de unos minutos, empieza a convertir las consultas en desvaríos y pensando sobre esto pensamos que quizá deberíamos producir y dirigir un episodio en el cual alguien inventara el martillo pero,en un giro de la trama, un usuario se golpeara el dedo descubriendo que puede hacer mucho daño para luego, martillo en mano, atacar a una persona.

Con una producción cuidada, excelente fotografía, buenos actores de flema británica y controlando los tempos y dramatismo musical, tendríamos un episodio.

Y divagando sobre esta idea, nos dimos cuenta que (como todo) eso ya se había hecho y desarrollado mucho tiempo atrás. No con un martillo, sino con un hueso y bajo la sombra de un monolito. Sin duda, “2001 A Space Odyssey” podría perfectamente ser una capítulo de Black Mirror.

La comparación del film de Kubrick con la serie que ahora emite Netflix recogiendo la clave central de ¿es peligrosa la tecnología o la humanidad? Lo que nos muestra es cómo ha cambiado nuestra relación con ella... o cómo no ha cambiado... seguimos temiendo crear algo que se escape de nuestro control, y seguimos poniendo el foco en que será la herramienta lo peligroso y no la mano que la sujeta. Y alguien podría pensar aquí en una analogía con un arma, pero una pistola es tecnología diseñada y creada específicamente para causar daño, no para facilitar algún aspecto de la vida o “mejorar” la existencia.

Es un debate apasionante, y la muestra está en la cantidad de obras y atención que genera en la ficción y cultura actual.

Algunos capítulos nos pueden gustar más y otros menos, pero Black Mirror nos parece muy interesante por plantear directamente y de forma dura, aunque llena de imaginación, millones de cosas sobre las que pensar y dialogar.

El debate está abierto.

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